miércoles, 12 de octubre de 2011

Sobre Josef y otros demonios.


En plenas facultades de mis cinco sentidos, he decidido presentarles a Josef (Yo-sé-fffh).
A Josef lo conocí a los 14 años. Fue en una disco. En Monza. Luego de algunas tragossss...
Putaaaa! No me acuerdo la verdad. Pero de que ahi lo conocí, lo conocí.

Durante algunos años, estuvo de viaje. Volvió. En alguna penumbra de mi lóbulo izquierda estaba harto de esas pendejadas de la universidad, del academicismo. Josef en verdad es un ingeniero. Es disciplinado. Es mal alumno. Es dipsómano. Es un sentimentaloide teratológico.

A diferencia de Ernesto, Josef es inmensamente cariñoso. Cuando le agarra "la querendona", aléjese. Estará en peligro de ser abrazad@, de escuchar un "tiamo". A veces, Josef le agarra por decirlo en alemán: Ic-hz livi dick.
En su última aparición pública, perdió el orgullo que Ernesto tan disciplinadamente mantiene.
Josef te está viendo. Ten cuidado. Nunca digás 3 veces en una disco: Josef no me quiere. Josef podría aparecer detras de tí.

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