sábado, 4 de junio de 2011

Alejandro Mejía, acústico: "La gente que no sabe... cree que estoy loco"


Siempre había querido asistir a un concierto de Alejandro Mejía, desde que, por curiosidad, escuché las rolas grabadas en vivo y compiladas de CPU (Contra Políticos Ultrajantes) allá como a mediados de 2009. Recuerdo que esa línea agresiva y belicosa combinada con puro sentimiento a la hora de plasmarlas en una lírica, me hizo quedar prendado a varias de sus canciones.

Sin embargo, habiendo tenido las oportunidades, fue hasta ayer - viernes, 3 de junio de 2011- que logré escuchar a Alejandro por primera vez en vivo. Fue un concierto acústico, bastante tranquilo diría yo. Con una audiencia de 30 personas, mas o menos, Mejía cantó al compas de su caja peruana; Horacio Alvarado le acompañó en la guitarra, y Osman Delgado en el violín.

Es increíble ver a alguien como Alejandro Mejía, quien a simple vista parece ser rudo y tosco, ser todo lo contrario. Noté en el concierto, por el ambiente ameno y jovial que se creó, que su personalidad y su sensibilidad hacía las diferentes problemáticas sociales y personales, le son trastocadas.

El concierto, de modalidad acústica, comenzó con una canción instrumental homónima a la banda actual de Alejandro, Carga Cerrada. Siguiéndole, No es chiche, una rola que habla sobre la difícil realidad que viven los pobladores de barrios como el Jorge Dimitrov o el Jonathan González.

Que te maten enfrente de tu mujer, es balurde, así explica el cantante antes de comenzar Reflexión; Criticó también la prostitución infantil en Granada y los traumas que provoca la trata de personas entonando: Infancia Destrozada, así como al pacto libero-sandinista conocido como la piñata con la conocida tonada Señor Gobierno.

Después de la ya conocida Inquisición Arrogante, Alejandro contó sobre su síndrome, el Síndrome de La Tourette, expresando –“me hice una canción pues yo”- previó a cantar Síndrome de la Tourette. Ese fue tal vez, el momento más emotivo de cuando, terminada la canción, todos en el público nos ovacionamos a Alejandro.

Inmediatamente de Que no apaguen tu voz con golpes, cuya letra invita a reflexionar sobre la violencia intrafamiliar, continuó entonces: La herida –Rola popularmente conocida por que a mediados del año pasado fue re-grabada y filmada en video-. Y el Niño Chureca, que habla sobre la vida y realidad de la infancia en aquel ambiente.

Como es costumbre de Mejía, Ladrón y Cuenta Nueva fue dedicada a los diputados y asamblea nacional: “Aunque se vista de seda... Juelaciemputa se queda”. En la recta final del concierto, Alejandro cantó Natividad Canda y el Circo Tico Romano, que justamente concuerda con la reapertura del juicio a los implicados de la muerte del nicaragüense en Costa Rica.

Fotos:


sábado, 21 de mayo de 2011

CARTA SOBRE TANTOS ASUNTOS PENDIENTES A MI PADRE

“Hay Cosas que no le he preguntado ni le he dicho

Y sería bueno hablar o responder”

Julio Valle-Castillo

Don Julio:
Uno de mis tantos miedos

Ha sido tener la posibilidad de sufrir el síndrome del “hijuepueta”:

Conocer al papa-poeta hasta después de fallecido.


- Aquel que tantos le han llorado

A usted

En su hombro,

En la sala de nuestra casa,

En aquellas noches donde

Llorar es requisito-.


Yo a usted lo he admirado

Y lo he querido

Y lo sigo queriendo y admirando,

Ahora, más.



Su primogénito varón:
“Guanaquín”
(Como me decía chiquito, por distraído e ingenuo)

En quien se recoge la historia de sus afectos:

Ernesto, por Mejía Sánchez y por Cardenal,

Sus padres en México y en Nicaragua.

Rogelio, por Ramírez Mercado,

Un gran amigo suyo.

Laureano, por el hermano mayor de su abuelo,

Muerto pero no olvidado por usted.

En el caso que no se lo haya dicho, que orgullo llamarme así.


Tal vez, en mí y en mi vida

Se hayan conjugado muchas cosas, muchos sueños, muchas realizaciones suyas,

Y que ahora son mías.

¿Ya vio que salí hasta estudioso de los náhuatl?

Y aquella vez que me llamó medio lloroso,
había encontrado un cuento suyo:
Una familia de músicos había perdido al infante,

Lo buscaron en todos lados,

Y después de tanta preocupación,

El niño salía debajo de la cama con una pieza compuesta por el.
(Aquí le traigo mi ultima sinfonía, papá)



Y los perros de la casa,

cuya condicíón para quedarán era que usted,

les poné el nombre:

Karel,

Como el pastor alemán que le regaló mi abuelo y que se lo mataron.
Esa fue la condición para que lo conserváramos, que se llamará Karel.

Y Foforoco,

perro dundo,

pero muy cariñoso,

Al mejor estilo de la chinfonía de Joaquín Pasos y de Coronel Urtecho.


Y usted ante mí,

Ha sido un Dédalo,

Quien con cuidado me deja volar,

Lo suficiente cerca para corregirme

y lo suficientemente alejado para sentirme independiente,

Pero no me deja volar alto,

Ya sabe los riesgos y me ha hecho consciente,

me ha instruido en la poesía,

Que no es tan fatal como decía,

Y en otras locuras mías.

Que quise ser arqueólogo,

Y que usted me mandaba a México.

Que cuando no le pagaban a tiempo,

Me decía molesto: “Nunca seas poeta, nos morimos de hambre

-Ay, me disculpa la insolencia.-


Que quise ser músico

Y usted que me volvía a mandar a México,

Pero ahora era muy peligroso,

Teníamos conectes y amistades

Pero el crimen y el narcotráfico

-¡Ni quiera Dios!-

Y que mejor Chile pues,

Más barato y también teníamos conectes

Pero me iban a hacer derechista.


Mientras mi mamá me decía:
“¿Por qué música y no otra cosa?”
Y usted que le contestaba:
Deja al chavalo, eso es lo que quiere


Y que al final no sabíamos que iba a estudiar

Y mi mamá decía psicología

Y usted que decía que eso era para locos

Que mejor: Periodismo

Y mi mamá que no decía ni “sí” ni “no”.

Yo sólo miraba el ping-pong de sus argumentos.


Me imagino que le recordó a su abuelo

Y a su México del corazón

Con aquellos profesores

Monterroso,

Monsiváis,

Mejía Sánchez…

Y usted el Ovidio del D.F.

Vuelvo y le repito:
Me disculpa la desobediencia

Pues estos versos,

Prueban que en Nicaragua

-Los poetas paren poetas-

Y que la poesía es un destino

una fatalidad de la que no se puede renunciar.

CANTAR 1

Solo nos vemos ya

Para hablar de tragedias,

Y de alegrías.

Pero Amigo,

Llegará un momento en que hablaremos

De la efeméride de la carne.

Pues somos tan fugaces

Como un cigarro

Que se enciende

Se f u m a… se esfuma..

Y se acaba.

Entonces cambiaremos

Y lo que hoy son conciertos, bares y discotecas...

Mañana serán velorios, funerarias y entierros,


Por que algún amigo se nos ha muerto,

Y ya sólo por eso nos veremos…